lunes, 10 de octubre de 2011

Furtivo (o quizás un poco más que eso)

Necesito tenerte cerca, no me basta con pensarte... eso ya no es suficiente. Me rehúso a seguir así. La ansiedad me patea en contra y, como están las cosas, pierdo el partido por goleada. No lo soporto, sinceramente no lo soporto. Es mucho más de lo que puedo tolerar.
Gustoso acepté una noche jugar a las escondidas y disfrazarnos entre la gente. No me parecía trágico mentirle a los demás y alardear con todos diciéndoles que éramos tan solo dos viejos amigos. Quién iba a dudar de un abrazo, de un apretón de mano o un beso en la mejilla. Después de todo, cualquier cosa era mejor que no tenerte. Sin embargo fui un iluso… nunca pensé que por jugar a las escondidas tendría que convivir con la idea de verte de vez en cuando.
Todo fue muy cómodo al principio. Te escribía seguido con una identidad prestada y vos disimulabas la mía con un nombre femenino. Era hermoso despertar con un mensaje tuyo y terminar el día leyendo tus palabras. Siempre tenías algo nuevo para contarme y con una ingeniosa frase me dejabas helado. Por mi parte me esmeraba por decirte lo de siempre pero de una manera diferente. Era feliz con eso… sólo con eso.
Sin embargo todo cambió una tarde. Para mi suerte, o para mi desgracia, una tarde mi boca coincidió con la tuya en un beso furtivo. Ese instante mágico me advirtió que 175 kilómetros, 20 cuadras, tres pasos... iban a ser lo mismo, siempre iban a ser mismo. Desde esa tarde nada iba a tener sentido, todo iba a ser igual, si no te tenía al lado mío.
Hoy te extraño en demasía. Muero por tenerte cerca. Quiero morder tus labios y robarte el aire de un abrazo. Necesito sentir tus latidos. Ay, mi vida! Odio con todas mis fuerzas a los demás.

2 comentarios:

  1. escribes muy bien Maxi!

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  2. Un dia se casaron Adrián y Sergio en Tucumán. Por fin la gente pudo comprender qué tan trágico es vivir a las escondidas. Ésta historia es para ellos.

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