sábado, 4 de junio de 2011

A la vuelta de la esquina.

      Partiste una tarde de julio y yo, con la cara larga, me quedé sentada en el cordón de la vereda. Me había acostumbrado a estar con vos, a compartir los mates y las carcajadas. Por fin había encontrado un motivo para sonreír y sin embargo te fuiste. No te importó nada. Cerraste la puerta y tomaste el avión.
      Te marchaste sin más y me quedé sin las noches, sin los besos y sin una excusa... Y lo peor de todo: me dejaste con la maldita duda: ¿por qué no tuve el coraje de decirte la verdad? Si te confesaba mis sentimientos quizás te tengo aquí al lado mío. Pero, me quedé callada como siempre. ¿y por qué? Aún hoy me lo sigo preguntando...
       Inventé un millón de razones para disimular mis sentimientos. Te dije una vez que no quería traicionar a una amiga, otra vez metí a mi hermano en el medio. Hoy, en esta puta soledad, me cuestiono a cada rato y quiero volver el tiempo atrás... Aveces siento que es un poco tarde.
       Un día tomé coraje y unas cuantas copas de más y te llamé. Quise contarte que te extrañaba, que me moría por revivir esos encuentros furtivos pero mis nervios me jugaron una mala pasada. Terminé envuelta en una escena de celos y retándote por lo bajo.Ese día creo que te perdí un poco.
       Yo también hice lo mío para borrarte de mi vida. Pero, mis buenas intenciones no llegaron a buen puerto. Lo cierto es que ni los encuentros casuales, ni las botellas vacías, tampoco los buenos amigos han logrado sacarte de mi cabeza.
     A veces maldigo el día en que te conocí. Yo me daba mañas para sobrevivir a la vorágine diaria y mas o menos piloteaba mi vida. Me había acostumbrado a conformarme con migajas. Creo haberte confesado una vez que en las cosas del amor siempre salía perdiendo. Sin embargo apareciste y de repente dejé de perder. Me sentía contenida, comprendida, en fin feliz... y a veces ¡tanta felicidad da miedo! Por eso te pido que me entiendas...
     Ah! escuché por ahí que tenes pensado volver. No voy a negarte que me puse muy feliz por la noticia. Es más, ya guardé la blusa que usé en nuestro último encuentro por si vuelvo a verte. También le recé a la virgencita para que te mantenga soltero. Si te veo otra vez prometo romperte la boca de un beso y no guardarme nada. Mientras tanto... espero que las distancias se acorten  para tenerte, otra vez, a la vuelta de la esquina o quizás más cerca.


Referencia: Me dí el gusto de hacer público una cofidencia de una buena amiga. Espero que ella no se enoje por la historia inventada.

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