lunes, 29 de noviembre de 2010

Culo chato... nunca más!!!


Decidí tomar una hoja y responderle pues no podía quedarme callado. Una muchacha en mi lugar hubiera reaccionado con un cachetazo y un par de insultos... yo por mi parte me contento con escribirle.
Estaba parado en medio del tumulto. En el boliche la noche se consumía y yo miraba a la gente pasar. Una vez más, como en otras tantas noches, me iba acostumbrando a una nueva derrota. Mi anzuelo pescador tenía la carnada intacta porque, para mi suerte, ni siquiera una rama se había enganchado. Tomé un par de sorbos de una cerveza caliente para complacer a un gentil amigo y seguí con la mirada perdida buscando a una víctima para mis pretensiones.
En un momento suspiré un par de veces. La chica de mis sueños pasó, me saludó y siguió como si nada. Mientras su silueta se desvanecía en la multitud admiraba los kilos de más que, bajo mi modesto entender, la hacían más bonita. Para mi desgracia tenía que conformarme con un hola y un beso en la mejilla.
De repente apareció una niña con un andar aparatoso. Supuse que el alcohol en su cuerpo hacía de las suyas, disimulé la carcajada y esperé que pasara. Decidí comentarle la situación a un compañero y en ese mismo instante sentí una caricia en una de mis nalgas. Atónito busqué al culpable de tan osado gesto y pronto divisé a la jovencita de pasos zigzagueantes que, con el sabor del deber cumplido, se retiraba del paisaje mientras me guiñaba el ojo. En ese momento me quedé mirándola comprendiendo quizás que en esa oportunidad había que morir parado.
La noche terminó y con un par de dudas me fui a descansar. Mientras acomodaba la almohada buscaba las respuestas. Tengo entendido que "mi culo" me queda para el culo (valga la redundancia). Mis pantalones disimulan mi decrépito trasero que a lo sumo puede provocar risa y no una reacción similar. Quizás el gimnasio haya ayudado pero éste no puede arreglar lo que la genética me ha delegado.
Creo que la niña tampoco quiso bailar. Se retiró sin más haciéndose cargo solamente de la caricia anal que me dio. Creo que existen maneras más modestas de solicitar mis servicios musicales.
Quizás el fernet y la cerveza hayan sido los culpables o tal vez no. Eso nunca lo sabré. Por eso hoy reacciono y le respondo a través de estas líneas. En una de esas encuentro alguna respuesta a mis dudas. Mientras tanto y siempre que no escuche o lea algún argumento en contrario voy a jactarme de mi culo angelical.

Hasta ese entonces culo chato nunca más!!


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