domingo, 4 de julio de 2010

Y sin embargo...

Me he cansado de buscar palabras elegantes para decir lo que siento. Después de todo la piedra al caer hace el mismo ruido sin importar que a tal fenómeno le llamemos de una u otra manera. Y quizás convenga hoy guardar esas palabras... ¿Por qué? porque hoy he decidido sincerarme y dejar de jugar a las escondidas sin encontrar a nadie.
Siento mucha tristeza al escribir estas líneas. Me hubiese gustado tener un tema en qué ocuparme. Si lo tendría estaría distraído buscándole alguna mediocre solución para contentar mi ego personal. Lamentablemente hoy no existe esa falsa incógnita; por eso tengo que ponerle el pecho a las balas y hacerme cargo de lo que me pasa.
Todo tendría que estar bien. Gracias a Dios tengo trabajo y con lo que gano puedo ayudar en casa y darme uno que otro gusto. Mi familia, con alguna discusión de por medio, se mantiene unida. Por suerte todos gozan de una buena salud. Tengo unos buenos compañeros en el laburo y un patrón exigente que me mantiene atento. Algunos amigos de verdad que me quieren y están a mi lado a pesar de la distancia. Y sin embargo ésta puta tristeza.

Tristeza y bronca porque algunos, que se jactan de amigos, te critican mientras no estás y ciniquean cuando estás al lado suyo. Gente que te esquiva y te excluye sin saber a ciencia cierta el por que. Personas que disfrutan haciéndote quedar mal ante los demás esmerándose en demostrar que sos un mal tipo. Y lo peor de todo... te tienen en cuenta solo cuando le sos útil.

Tristeza por no tener temas interesantes para hablar con algunos de mis amigos. Por pensar que en los libros de abogacía termina la ciencia. Por haber dedicado mis días a creer que aquellas tarde de tertulias solo serán parte del recuerdo y no de un presente. Tristeza por no comprender y por no querer comprender. Por estar ausente y perdido.

Tristeza por no dejarme querer. Por cerrar puertas y ventanas. Por querer quedarme a solas cuando necesito un fuerte abrazo. Tristeza por no poder olvidar a alguien que no me hizo tanto bien.

Tristeza por enamorarme del aire. Por andar por la vida viendo fantasmas donde no los hay. Por crearme falsas expectativas y querer a alguien sin que se entere siquiera. Por fingir una amistad y tener que conformarme con eso. Por esperar algo que nunca me prometieron.

Tristeza por no encontrar mi lugar. El que tenía lo perdí, alguien apagó la luz... sigo sin ubicar la llave. Tristeza por estar triste, por mariconear seguido. Por pensar demasiado en las noches y por gastar mis ganas haciendo nada. Tristeza por el silencio que suena en mis oídos, y por la voces que se callan al gritar.

Y sin embargo... me queda una otra gran duda ¿esto de estar triste es una estupidez? estoy inclinado a creer que quizás no lo sea.